Ciber K

"Vengo a la política para honrar el apellido de mi padre, no para hipotecar el de mis hijos."
F. Randazzo

martes, 10 de mayo de 2011

Ciudadanos 2011




Por Claudia Gantus


Este es un año electoral. Los últimos 28 años de democracia sostenida, casi nos han acostumbrado a esto de las votaciones. Pero mientras los candidatos “se bajan”, “se suben”, “se juntan”, “se separan”, “se definen”… aquí estamos los ciudadanos. Muchos observan estos entramados políticos como espectadores de un reality, como si desde un lugar lejano, en un escenario no propio, otra clase de gente (“los políticos”) actuaran solo para ser vistos. Sin embargo, nuestra responsabilidad es enorme. Son nuestros votos los que legitiman los cargos y si a veces perdemos la dimensión que tiene nuestro aporte en las urnas, conviene tener presente que esas urnas, durante mucho tiempo “estuvieron bien guardadas”…

Pero esto no es casual. Durante décadas se trabajó minuciosamente para destruir ese circuito democrático que va desde las propuestas, a los proyectos políticos, y desde estos a la acción concreta en medidas de gobierno.

A fines de los ’70 nos dijeron que meterse en política traía problemas. ¡Y vaya si los traía! Todo el compromiso militante arrasado por un Estado que por la fuerza se apropió de los derechos, de la identidad, de los bienes, y del destino de los ciudadanos…y los ciudadanos, fueron desapareciendo.

En los ´90 nos dijeron que meterse en política era inútil. Las políticas neoliberales se sustentan en el individualismo absoluto. Aparecieron palabras como competencia, eficiencia, competitividad, empresas, gestión, administración, rentabilidad… La mentalidad mercantilizada del fin de siglo pretendió que soñáramos con un viaje al primer mundo, cruzando la estratósfera en segundos… y estrellándonos en el devastado suelo de una patria casi en agonía. Así poco a poco, por miedo algunos, por decepción otros, por soledad muchos, los lazos que unían a la política de base con los funcionarios de gobierno se fueron quebrando, hasta casi desaparecer. Los funcionarios transitaban del sushi a la pizza con champán, y allá abajo, bien abajo, desaparecían los trabajadores, crecían los desocupados, desaparecía la salud, crecían los desnutridos, desaparecía la educación pública, crecían los chicos en la calle, desaparecían los arraigos, crecían los exilios, desaparecía la cena familiar, crecían los comedores, desaparecía nuestro sueldo, crecía el club del trueque, los patacones, los lecop… y los ciudadanos, fueron desapareciendo.

A veces nos olvidamos de tantas desapariciones.

Pero empezamos a transitar un bicentenario con nuevas energías. Y no sé si nos dijeron, o nos dijimos, que estaba bueno esto de hacer política. Porque empezamos a ver la política nuevamente desde abajo. Muchos desde la participación concreta y efectiva. Crecieron las agrupaciones y los movimientos, aparecieron los centros de estudiantes y los barrios, se reunieron a debatir los intelectuales y los sindicatos. Aparecieron los delegados y los secretarios. Apareció la charla en sobremesa sobre un proyecto de ley. Apareció la relectura en nuevas voces de algún libro olvidado. Apareció la herencia militante transmitida a las nuevas generaciones. Y faltan aparecer muchas cosas todavía. Estamos en Mayo, un mes en el que se renuevan promesas de libertad para esta patria que vamos construyendo todos los días. Y otra vez aparece el ciudadano.

Este es un año electoral, decíamos. La ciudadanía no es un título de propiedad. Es un estado, que se ejerce desde la voluntad individual con conciencia colectiva. Habrá quienes participen activamente en las campañas, habrá quienes los sigan por los diarios o la tele. Lo cierto es que debemos comprometernos todos en seguir haciendo aparecer los actos de ciudadanía. Porque votamos cada dos años, pero construimos todos los días el país que soñamos.

A propósito: http://www.padron.gob.ar/index.php/

¿ya te fijaste si estás en el padrón? Hay tiempo hasta el 21 de Mayo….

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