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"Vengo a la política para honrar el apellido de mi padre, no para hipotecar el de mis hijos."
F. Randazzo

miércoles, 27 de abril de 2011

Política y Peronismo.

por Octavio Ortiz de Zarate

Primera Entrega

Perón era profesor de la Escuela Superior de Guerra en la materia de Estrategia. Es decir, era un experto (tanto que la enseñaba) sobre la cuestión de qué es una guerra, para qué sirve y cómo se la conduce. No son preguntas menores. A lo largo de la historia han sido respondidas de distinto modo. Desde la antigua China hasta el día de hoy ha sido motivo de análisis y han corrido ríos de tinta y de sangre y han subido y caído imperios alrededor de su solución.

No es mala idea leer a muchos de estos autores, y de hecho los peronistas han sido y lo son, asiduos lectores de este tipo de literatura. Sun Tzu, Moltke, Clausewitz, Liddle Hart, Mao tse Tung y tantos otros y personajes de la guerra como Napoleón, Aníbal, Mao, Ho Chi Mingh, etc.
Estas cuestiones son importantes para entender al peronismo. El peronismo ha sido una cosa muy difícil de entender para el que no es peronista. Se ha dicho que el peronismo era fachista (mussoliniano), populista, pragmático, y más recientemente que se trata de una máquina de poder sin ideología y que el peronismo (en alguna de sus vertientes) es el único que puede gobernar la Argentina.



Para mí, como es obvio, ninguna de estas interpretaciones son correctas y el problema reside en comprender que el peronismo tiene una concepción propia y distinta de la política. Naturalmente, el que desarrolló esta concepción fue el propio Perón y sus raíces se encuentran precisamente en su condición de estudioso y especialista en la guerra, en particular en la Estrategia, y en su propia condición de militar.

Para comprender la política es necesario comprender la concepción que desarrolló Perón y porqué la elaboró. En síntesis, el peronismo no es puro aparato, no es pragmatismo en búsqueda de poder, no es el residuo de lo que dejó Perón, sino una teoría de la política, que Perón inculcó en la masa, y constituye uno de sus legados esenciales que sigue condicionando la política argentina casi 40 años después de su muerte.

Segunda Entrega

Perón era un militar estudioso no sólo de temas militares sino además de la historia y la filosofía. Es decir, con una gran cultura e inteligencia, que le permitía tener una visión general de los problemas. Además, estaba insertado en un momento crítico de la historia mundial, entre medio de la primera y segunda guerras mundiales. En ese período, como el actual, se estaba produciendo un cambio de sistema en el mundo. Se estaba cayendo el imperio inglés y estaba surgiendo el norteamericano. Pero no sólo eso, y quizás no principalmente, sino que estaban cambiando las raíces de la cultura y la organización social. Como ahora.

El capitalismo, y su contracara la sociedad industrial, habían modificado las sociedades y ya había surgido una de sus reacciones, el socialismo consolidado como sistema político luego de la Revolución Rusa. Los sistemas de gobierno (y su teoría y práctica política asociadas) estaban en descomposición. Los sistemas basados en familias reales, que provenían de la Edad Media llegaban a su fin y las naciones y sus burguesías establecidas ó en proceso de estarlo. Se caía un sistema y surgía otro. Y no sólo en Occidente sino también en gran parte de Oriente. Estos cambios planteaban interrogantes en todos los sentidos, pero nos interesa uno en particular. ¿Cómo se defiende a una nación en este nuevo escenario? Un problema, en principio, militar.

Los militares de todo el mundo (y algunos políticos de los más lúcidos) se hacían esta pregunta. Bastante parecido a ahora. Y la respuesta surge del análisis de la 1ra Guerra Mundial, la entreguerra y la 2da Guerra. Y a Perón, lo envía el Estado argentino, justamente a analizar esto. Y, en principio, él lo analiza desde un punto de vista militar, como experto en Historia y Estrategia militar. Pero había un problema, el mundo estaba cambiando y la cuestión era mucho más compleja. Asegurar la defensa de un país ya no se reducía a un problema de índole exclusivamente militar, es decir, mediante el uso inteligente de la violencia. Era muchísimo más complejo. El gorilaje afirma que Perón se deslumbró con el fascismo que conoció en Italia. Es una verdadera estupidez. Perón observó, gracias a su sólida formación intelectual, el cambio de paradigma que se estaba produciendo. Un cambio muy similar al que está ocurriendo ahora.

Tercer entrega

La primera Guerra Mundial significó el ingreso de las masas a la guerra. Hasta entonces, en gran medida, las guerras habían sido llevadas a cabo por ejércitos profesionalizados. Ciudadanos entrenados durante los tiempos de paz para defender violentamente la nación cuando era agredida. Los ejércitos representaban una pequeña proporción de la población y eran costosamente mantenidos para asegurar la supervivencia a futuro. La defensa de una nación se basaba en un núcleo de profesionales a los que se echaba mano en situaciones extremas.

Durante los pocos años que duró esta guerra se dió por tierra con esta concepción. La guerra se estancó y las naciones beligerantes debieron movilizar a casi todos los recursos humanos disponibles al combate. Comerciantes, abogados, contadores, por sobre todo obreros y campesinos, y más en general, a cualquiera que tuviese una mano para portar un arma. Y todo fue un descontrol. Una masacre infinita e inhumana que terminó definiéndose en gran medida por la capacidad poblacional de los contendientes. La cantidad de millones de muertos que estaban en condiciones ó voluntad de poner sobre la mesa.

Naturalmente que intervinieron muchos otros factores en la definición de la guerra, como la capacidad estratégico-militar de sus conducciones ó los recursos tecnológico-militares de sus aparatos militares. Pero en última instancia, fue una guerra de masas contra masas lanzadas a una carnicería mutua.
Detrás de esas masas estaba en proceso la revolución industrial que masificaba las sociedades y había imperios, naciones en construcción e ideologías en surgimiento. Las propias naciones que estaban en guerra atravesaban procesos de cambios profundos y radicales hacia su interior. Los cimientos el mundo y la forma de vida de las sociedades estaban en convulsión.

La principal enseñanza de la 1º Guerra consistió, entre otras, en que son los pueblos los que van a la guerra y no solamente sus profesionales guerreros. En todo caso sus estamentos profesionalizados debían conducir a las grandes masas. Y no es lo mismo conducir a un soldado profesional que a un individuo que hace sólo 2 meses que aprendió a disparar un tiro. A personas que los generales en ocasiones ni sabían que existían ó que provenían de condiciones sociales completamente irrelevantes para un estratega militar.

Los militares debieron aprender a volver la mirada a esas masas que resultarían cruciales cuando estallasen las guerras. El General Perón, como militar y como estudioso de la guerra, estaba inmerso en esta problemática. Su propia formación ocurrió durante estos tiempos y los venideros.

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