Ciber K

"Vengo a la política para honrar el apellido de mi padre, no para hipotecar el de mis hijos."
F. Randazzo

domingo, 17 de abril de 2011

Lectura y formación

“Las palabras sacan a las cosas del olvido y las ponen
en el tiempo; sin ellas, desaparecerían.”
Daniel Moyano








Nunca como ahora, las escuelas tienen tanta oferta literaria para que los alumnos disfruten de ella, cuestión particularmente esperanzadora, ya que la escuela es un espacio clave para favorecer una multiplicidad de problemáticas y discursos acerca de nuestro pasado y nuestro presente, subrayando a la literatura como un puente ideal para el encuentro entre lectores y escritores provenientes de diferentes épocas, ideologías, culturas y lenguas.
La formación de ciudadanos reflexivos y críticos, supone en gran parte acercarlos al mundo literario para que puedan ingresar al registro de la memoria de una sociedad, a lo que esa sociedad considera por alguna razón perdurable, que nos recuerda quienes somos y de dónde venimos.
El aporte de la literatura es heterogéneo porque está conformado de infinitos aportes individuales, múltiples memorias que persisten en estado de interrogación y permiten que otros encuentren las palabras para narrar lo que aún no sea ha narrado.
Leer, escuchar, escribir es abrir un camino hacia la libertad y digo camino porque significa que lo debemos transitar.
No se trata ya de implementar estrategias de lectura sino de que las letras nos incomoden, nos transformen y nos hagan pensar. Es así como el libro se transforma en el puente entre lo que hubo y lo que vendrá, por esta razón los libros en las bibliotecas de las escuelas cobran real significado. Que cada uno pueda elegir, seleccionar y producir el encuentro, con sus gustos, necesidades e ideologías es lo que hará que construyamos nuestra propia identidad. Somos lo que vivimos y leímos, pero también somos el resultado de poner en acto eso que leímos y vivimos.

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